lunes, 8 de junio de 2015

Dietas milagrosas XXIV


¡Buenos días a todos! Arrancamos la semana con nuestra sección "Dietas y productos milagro". 

Hoy no vamos a hablar de una dieta o producto, más bien quiero hablar de algún mito alimentario que existe, que a fin de cuentas, también sirven para dar vida a muchas de estas dietas ya que juegan con el desconcierto de la población.

Hace ya tiempo que hablamos de algunos mitos, cuando participamos en el II Carnaval de la nutrición, veamos algunos otros hoy.


Los productos integrales tienen menos calorías y por eso son más sanos

A decir verdad, los productos integrales y los refinados tienen aproximadamente las mismas calorías, incluso en ocasiones es posible que los integrales tengan más calorías.

Realmente, la diferencia entre un producto integral de uno que no lo es reside en su cantidad de fibra. Aunque como decía, esto tampoco quiere decir que sean más o menos sanos. Para saber si el producto que estamos comprando es más sano que otro, deberemos leer bien el etiquetado nutricional para valorar no solo su aporte calórico, sino también el tipo y cantidad de grasas que nos aporta, así como la cantidad de azúcares.

No os dejéis llevar por la publicidad del producto y por el bombardeo de que debemos comer siempre productos integrales (que en el caso de las pastas, arroz y el pan de barra es cierto) y valorar el producto que realmente estáis comprando.

Los productos light no engordan


Completamente falso. Lo único que no engorda es el agua porque tiene 0 Kcal, el resto de alimentos y productos engordan (en mayor o menor medida); sin embargo, quiero hacer una pequeña reflexión, no debemos obsesionarnos con si algo engorda o no, hay que empezar a cambiar este pensamiento por: "esto que voy a comprar o comer, ¿es sano? ¿realmente me beneficia?". Engordar o no, va a depender de la diferencia que se obtiene entre ingesta/gasto que tengamos.

Pero continuemos con los productos light. Se define al producto light como aquel al que se le ha disminuido un 30% el contenido calórico, con respecto del alimento original. Esto no quiere decir que la versión light no tenga un valor calórico alto. El problema de estos alimentos es que, debido a que se ha disminuido el valor calórico, tendemos a tomar más ración del alimento porque "total, como tiene menos calorías puedo comer más...".

Retomando mi reflexión anterior. Debemos preguntarnos a la hora de comprar un producto light, ¿merece la pena comprarlo o podemos disminuir el aporte calórico de nuestra dieta sin necesidad de recurrir a este producto? Y por supuesto, valorar, mirando los ingredientes que tiene y el etiquetado nutricional, si es más o menos saludable que el producto original, es decir, comparar ambos productos y seleccionas el más saludable y no el que aporte menos calorías.

El plátano engorda

Sin comentarios. Este es un ejemplo de por qué se debe saber interpretar las tablas de composición de alimentos.

Dichas tablas nos indican la cantidad de calorías, agua y los distintos nutrientes por 100 gramos de alimento. Sin embargo, aquí tenemos que jugar con las raciones de consumo. Aunque un alimento tenga más cantidad de calorías o de nutrientes que otro de su misma familia, ¿exactamente qué cantidad de ese alimento ingerimos con respecto al otro?

Vamos a explicarlo con un ejemplo gráfico.

Una naranja tiene 42 Kcal por 100 gramos, mientras que el plátano tiene 94. Ahora bien, ¿cuánto suele pesar una naranja de media? ¿y un plátano? Pues bien, la naranja suele pesar unos 200-250 gramos, mientras que los plátanos una media de 80-90. Por lo tanto, aplicando una regla de tres, obtenemos que por ración de consumo, una naranja nos aporta entre 84-100 Kcal y el plátano 75,2-84,6 Kcal. Os dejo sacar conclusiones.

Dentro de una alimentación equilibrada debemos incluir todos los tipos de frutas (en este caso particular) sin abusar de ninguna en concreto.

 

La miga de pan engorda más que la corteza

Es muy común este pensamiento, supongo que por su textura. Sin embargo, es todo lo contrario.

Antes de hornear, el pan es lo mismo por dentro que por fuera, provienen de la misma masa pero una vez horneado, la miga del pan es diferente de la corteza porque mantiene parte del agua de constitución es decir, que por efecto del calor, la parte más expuesta al calor, se deseca y se tuesta mientras que el interior sigue manteniendo su agua. Por esta razón, a igualdad de peso (y es muy importante esta parte) la miga tiene menos calorías que la corteza.

Salvo por alguna diferencia vitamínica que se produce por efecto del calor, la miga del pan y la corteza tienen los mismos nutrientes.

No puedo tomar huevo porque tengo colesterol alto

Falso. Tal y como os contamos en el post que dedicamos a hablar de la valoración nutricional del huevo, lo que en realidad incide en los niveles de colesterol en sangre es el balance entre las grasas insaturadas-saturadas, y no tanto la ingesta de colesterol.

Varios estudios científicos han determinado que los responsables del aumento del colesterol en sangre son las grasas saturadas, principalmente las que se conocen como ácidos grasos trans y no el colesterol per se presente en los alimentos. Además, no sólo tenemos que tener en cuenta el colesterol que ingerimos con la dieta, ¿qué hay del colesterol que produce nuestro cuerpo endógenamente?

Es cierto que el huevo tiene colesterol, pero... la grasa que nos aporta es ¡grasa insaturada!, la cual aumenta el colesterol HDL (comúnmente conocido como "bueno"). Asimismo, contiene una sustancia llamada lecitina que capta el colesterol a nivel intestinal y evita su absorción a nivel arterial.

Y con este último mito termino el post. No os dejéis engañar en estos temas y recurrir a fuentes fiables de información. Un saludo y ¡feliz comienzo de semana!

Realizado por Cristina Vallespín Escalada

Esta información nunca debe sustituir a la de un médico. Ante cualquier duda, consulta con profesionales.

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