domingo, 3 de abril de 2016

Dime cuántos años tienes y te diré cuál es el deporte que más te conviene


Ya nadie pone en duda que el ejercicio físico es una de las mejores armas para mantener nuestro organismo joven. ¿Pero son igual de saludables todas las disciplinas? ¿Puedo hacer la misma disciplina con 30 años que con 50?

Seguro que se ha fijado alguna vez en esos maratonianos o fondistas de alto nivel que no presentan un aspecto muy saludable. 

Su piel suele estar más arrugada de lo normal para su edad, presentan mucho descolgamiento facial y probablemente aparentan unos 8 o 10 años más. Es «la cara del runner», y la explicación es que, normalmente, estos deportistas entrenan durante más de 75 minutos al día. 

Esa es la franja de tiempo en la que el deporte deja de ser saludable para producir un mayor desgaste celular, con lo que se acelera el envejecimiento articular y muscular.

Otro factor que también influye, y que afecta tanto a los deportistas de élite como al común de los corredores es la exposición a los rayos del sol. Sin protección hay más riesgo de que nuestra piel parezca más vieja. 

Sin embargo, la actividad física es clave en la lucha contra el paso del tiempo, no solo desde un punto de vista físico sino cognitivo. Juan Pedro Martínez, terapeuta de ejercicio saludable y profesor de yoga, nos da las claves del ejercicio «antiaging» adecuado a cada franja de edad. Él mismo es un ejemplo, tiene 49 años que no aparenta.

«Hay algo que, de manera natural hace que la gente que toda la vida ha practicado técnicas psicofísicas como el yoga, el pilates, el tai-chi sea más longeva. «En la propia esencia del Yoga, en los textos antiguos por ejemplo, está reflejada la adecuación de un tipo de ejercicio a cada edad: hasta los 30, las asanas, las prácticas más activas; de los 30 a los 60, pramayana o respiración, y a partir de los 60, meditación».

Antes de los 30

Entrenadores, médicos y fisioterapeutas coinciden en que, antes de los 30, nuestro cuerpo está preparado para practicar un tipo de ejercicio físico más activo: running, fitness, musculación aeróbica, entre otros. «Pero sin pasarnos», recuerda este experto. «Yo no soy partidario de ejercicios tan agresivos como el spinning, el boot camp, por ejemplo, rutinas intensas en las que se lleva el cuerpo al límite. Hay que tratarlo con respecto y sin sobrepasar los límites, para que nos dure muchos años».

De los 30 a los 40

En el ecuador de esta década, se producen muchos cambios a nivel orgánico, sobre todo en las mujeres: el metabolismo se ralentiza, perdemos elasticidad en la piel y sufrimos cambios hormonales. «Tan arriesgado es en esta etapa dejar de practicar ejercicio como continuar haciendo el mismo que hacíamos con 25», señala el terapeuta, que propone una larga lista de opciones que no machacan nuestro cuerpo y nos mantienen en forma «yoga astanga, bikram yoga, pilates, caminatas ágiles, trecking, streching… son disciplinas adecuadas para esta etapa. En particular destacaría la importancia del estiramiento. 

Hay que hacer muchísimo estiramiento y muy a menudo, ya que elimina la tensión y mueve la energía. En el caso concreto de los hombres, es vital para evitar lesiones musculares, a las que somos más propensos. También la tonificación es muy importante, más que el ejercicio aeróbico, sobre todo en las mujeres para evitar el descolgamiento».

A partir de los 40

Los 40 son la década de la madurez, también a la hora de planificar nuestros hábitos saludables. «A partir de esta edad lo recomendable es ‘crecer’ dentro de la práctica que hayamos elegido, con serenidad y constancia». Sin embargo, la sociedad ha cambiado y, en esta etapa, hay una gran exigencia por mantenerse joven y perfecto. «No es sano que intentemos hacer el mismo ejercicio que hacíamos con 25 años. El deporte te vigoriza y te hace sentir bien, pero en la cara opuesta está la vigorexia, que no es más que el resultado de un culto al cuerpo enfermizo». En esta etapa, la moderación es la clave.

Entre los 40 y los 60

El yoga establece esta etapa como la de la meditación, la relajación profunda. Y esto es así porque es la época de la vida en la que somos más pacientes, más reflexivos, y tenemos mayor capacidad para conectar con las necesidades de nuestro cuerpo. «Ahora en Estados Unidos un gran porcentaje de gente de estas edades practica yoga, no solo por las ventajas físicas (elasticidad, resistencia, relajación) sino por el nivel de satisfacción con uno mismo que se obtiene.

Los beneficios de moverse

SALUD CARDIOVASCULAR: Previene enfermedades cardiovasculares, mantiene a raya la hipertensión y los niveles de triglicéridos.

METABOLISMO: Reduce hasta un 40-50% el riesgo de desarrollar diabetes tipo II, y la práctica de ejercicio junto con una dieta hipocalórica reduce el sobrepeso.

SALUD ÓSEA: Previene la osteoporosis, mejora la propiocepción y el equilibrio. El riesgo de fractura de cadera se reduce en un 45%

SALUD MUSCULAR: Reduce la pérdida del equilibrio y por tanto de las caídas.

SISTEMA INMUNITARIO: La práctica de ejercicio ayuda a fortalecer el sistema inmunitario, disminuyendo el riesgo de contraer infecciones.

PREVENCIÓN DEL CÁNCER: Cerca del 80% de los cánceres son diagnosticados en personas de más de 60 años. Diversos estudios han demostrado que la práctica de actividad física disminuye en un 40-50% el riesgo de padecerlo, en especial el cáncer de colon, de mama y de páncreas.

MEJORA LA FUNCIÓN COGNITIVA: Mejora la atención, la memoria y previniendo el Alzheimer.

MENOS DEPRESIÓN: La actividad física reduce la ansiedad y la depresión debido a la segregación de endorfinas, mejorando también el bienestar personal y la autoestima.

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/abci-dime-cuantos-anos-tienes-y-dire-cual-deporte-mas-conviene-201603272135_noticia.html

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