lunes, 11 de mayo de 2015

Alcoholismo, más que elefantes rosas


El consumo frecuente de bebidas alcohólicas ocupa el tercer lugar mundial entre las causas de muerte, según indica en su nota descriptiva la Organización Mundial de la Salud.

También, aproximadamente, 2.5 millones de decesos en el mundo son ocasionados por el consumo nocivo de esta sustancia. Y una gran cantidad de defunciones se ubica entre jóvenes de 15 a 29 años de edad.

Además de las consecuencias físicas que conlleva el consumo excesivo de alcohol, éste tiene consecuencias negativas en las personas, sus familias y la sociedad en general, porque puede producir:

-Actos de violencia
-Maltrato y descuido de menores
-Lastimar a otros o ponerlos en riesgo de accidentarse, particularmente a consecuencia de percances de tránsito
-Suicidio
-Absentismo laboral
-El abuso en el consumo de alcohol, junto con las dietas malsanas, la inactividad física y la exposición al humo del tabaco, es uno de los factores de riesgo que favorecen la aparición de enfermedades no transmisibles como:
-Padecimientos cardiovasculares
-Cáncer
-Enfermedades respiratorias crónicas
-Cirrosis hepática
-Diabetes
-Y, especialmente, síndrome alcohólico fetal, un trastorno provocado por la exposición del feto al alcohol ingerido por la madre durante el periodo de gestación o durante la lactancia, el cual impide el crecimiento del bebé, afectando estructuras del cerebro u ocasionando otros problemas físicos, mentales o de comportamiento. En embarazadas, el alcoholismo también puede provocar parto prematuro.

La ingesta nociva de alcohol es un factor desencadenante de enfermedades mentales relacionadas con la afectación del sistema nervioso, como la epilepsia. A su vez, se relaciona con algunas enfermedades infecciosas como la tuberculosis y enfermedades de transmisión sexual como la infección por VIH (SIDA), esto especialmente como resultado de dos situaciones:

1. La disminución en la función del sistema inmunitario por efecto del alcohol.

Los glóbulos blancos, encargados de la defensa del cuerpo frente a ataques de bacterias y virus, al exponerse al alcohol, bajan su capacidad de reacción ante ataques bacterianos y virales.

2. La embriaguez afecta el apego de los pacientes a los tratamientos de cualquiera de estas enfermedades.

Las consecuencias del abuso en el consumo del alcohol en el cuerpo humano se determinan por:

La cantidad de alcohol ingerido

Las características en la forma de beber

Reducir el consumo de esta bebida o evitarla completamente puede revertir los riesgos de tener consecuencias en la salud. 

Algunas personas con dependencia al alcohol tienen la posibilidad de recuperarse solas sin necesidad de un tratamiento especializado; sin embargo, también se encuentra la opción de ser tratado en centros de rehabilitación o asistir a programas de ayuda. 

En ocasiones, es necesaria la prescripción de medicamentos para evitar recaídas.


Fuente: Organización Mundial de la Salud.

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