viernes, 27 de noviembre de 2015

CÁNCER DE TESTÍCULO !!!.. LA PREVENCIÓN ES LO MAS IMPORTANTE..CAUSAS,SÍNTOMAS,TRATAMIENTO


El diagnóstico del cáncer de testículo se realizará mediante la historia clínica detallada y una exploración física por parte de un especialista.

Si se detecta una masa a la palpación, será necesario realizar una analítica sanguínea (con detección de alfa-fetoproteína y beta-HCG, marcadores tumorales que se elevan en estos pacientes) así como una ecografía testicular para conocer las características del tumor y saber si el otro testículo está afectado.

Se debe completar el estudio con pruebas de imagen adicionales: TAC abdominal, gammagrafía ósea y PET, para evaluar si el tumor afecta a estructuras vecinas e incluso, ha diseminado a distancia.

Las causas del cáncer de testículo 

son desconocidas así como los factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de este tipo de tumores:

El principal factor de riesgo es la falta de descenso del testículo en el momento del nacimiento (criptorquidia).

Otros factores que se han asociado son concentraciones altas de hormonas maternas durante el embarazo y el parto prematuro, los traumatismos en el testículo y la presencia de antecedentes familiares de cáncer de testículo.

Los síntomas:

La gran mayoría de los tumores de testículo se diagnostican al aparecer un bulto en el testículo, que con frecuencia no duele.


En los casos en los que existe dolor, suele aparecer progresivamente, aunque puede hacerlo de forma repentina si el tumor se complica con una infección (orquiepididimitis) o si sangra.

Puede aparecer crecimiento de las mamas en varones por el aumento de la Beta-Gonadotropina Coriónica, una hormona que solo aumenta en varones en algunos casos de tumores de testículo.

En algunos pacientes puede existir dolor de espalda o de abdomen, causado porque los estímulos dolorosos del testículo se dirigen hacia ese lugar o bien porque existan metástasis en ganglios linfáticos en el retroperitoneo.

En los casos en los que existen metástasis en otros órganos (pulmón, cerebro, hueso, etc.), éstas pueden producir síntomas muy variados, dependiendo de su localización.

Los tipos :

Existen dos tipos principales que es importante diferenciar ya que el esquema de tratamiento será distinto:

Seminoma: son tumores que no deben estar mezclados con otros tipos tumorales, son el 40% de los tumores testiculares y son más frecuentes durante la cuarta década de la vida. Estos tumores son más sensibles a la radioterapia que otros tumores de testículo..

No seminoma: los tumores no seminomatosos son el 60% de los cánceres de testículo y suelen aparecer durante la tercera década de la vida.

Tratamientos:

El tratamiento dependerá del tipo de tumor que presente el paciente y el estadio en que se encuentre.

El tratamiento inicial siempre será el quirúrgico, incluso cuando el cáncer se ha diseminado, también está indicada la extirpación quirúrgica del testículo.

Este tratamiento se puede complementar con quimioterapia y/o radioterapia coadyuvante para frenar la progresión y evitar las recaídas.


El fármaco quimioterápico que se emplea es el carboplatino, que se tolera razonablemente y es muy eficaz en este tipo de tumores.

Secuelas :Una política de seguimiento es muy importante para aquellos pacientes que han sido diagnosticados y tratados de un cáncer testicular.

Como todos los cánceres, el cáncer testicular puede recurrir. Los hombres que han tenido cáncer de testículo deberán ver a su médico con regularidad y reportar de inmediato cualquier síntoma inusual.

Los hombres que han tenido cáncer de testículo tienen una probabilidad mayor de desarrollar cáncer en el testículo que queda. Los pacientes que se someten a quimioterapia tienen también un riesgo mayor de ciertos tipos de leucemia, así como de otros tipos de cáncer.

Un cuidado regular de seguimiento asegura que se discuta cualquier cambio en la salud y que los problemas se tratan tan pronto como sea posible.

En función del tratamiento seleccionado, pueden desencadenar diferentes secuelas:

Secuelas de la cirugía ontológica: 

Como consecuencia de una extirpación del testículo, se puede producir disminución del volumen seminal, disfunción eréctil y descenso de la líbido; si bien en un porcentaje muy reducido de pacientes.

Secuelas de la quimioterapia: 

Las células germinales (precursoras de espermatozoides) en división son muy sensibles a la acción de la quimioterapia dando lugar a alteraciones en el semen del varón.

Sin embargo estos efectos sobre la fertilidad son variables dependiendo de diversos factores como son:

El tipo de fármaco, la dosis, la edad del paciente, la duración del tratamiento o de la administración de uno o varios fármacos.

Para evitar casos de infertilidad en el futuro, se suele proceder a congelar una muestra de semen del paciente antes de iniciar el tratamiento, para poder asegurar una futura descendencia en el caso de que el paciente lo desee.

Secuelas de la radioterapia: 

La radioterapia ha logrado un control prolongado y eficaz en algunos tipos de cáncer testicular, sin embargo, sus efectos sobre la fertilidad en pacientes jóvenes constituyen una preocupación, por lo que es preciso establecer estrategias para conservar su capacidad reproductiva igual que con la quimioterapia.

Un hombre con un solo testículo puede tener una vida perfectamente normal, ya que normalmente el otro testículo suple todas las necesidades, y generalmente tendrá una fertilidad adecuada.


No obstante la producción hormonal debería ser comprobada ante determinados síntomas fisiológicos o psicológicos característicos de la andropausia, para suplementar la testosterona en caso necesario.

La erección, eyaculación y libido no tienen por qué verse afectadas.
Un hombre que pierde ambos testículos normalmente necesita recibir tratamiento hormonal (en particular testosterona, que es creada en los testículos), y es obviamente infértil, pero puede llevar una vida perfectamente normal. Menos del 3% que han tenido cáncer de testículo lo tendrán de nuevo en el otro testículo.

Durante la orquidectomía es posible insertar una prótesis en el lugar del testículo extirpado, de modo que la falta de éste sea imperceptible. Es una decisión meramente estética que muchos pacientes deciden no tomar por considerar la prótesis un objeto extraño en su cuerpo.

Fuente: http://vidaysaludalmaximo.blogspot.pe/2015/06/cancer-de-testiculo-la-prevencion-es-lo.html

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