miércoles, 13 de enero de 2016

¿Qué hay detrás del negocio del zumo de naranja?


La producción y venta de alimentos genera millones de euros a nivel mundial. Sin embargo, las empresas transnacionales rara vez asumen su responsabilidad en cuanto a las condiciones laborales en su cadena de suministros así como al impacto medioambiental derivado de la producción de alimentos. 

Un estudio refleja de manera nítida como funciona la cadena de suministro europea para el zumo de naranja, desde el cultivo de las naranjas hasta la venta del zumo.

Los resultados de la investigación "Exprimidos – Lo que hay detrás del negocio del zumo de naranja" realizada por la campaña europea Supply Cha!nge, a la cual pertenece la red de activistas "Col·lectiu RETS" y que ha sido llevada a cabo en Brasil y en Europa, arroja luz sobre algo a lo que los supermercados de la alimentación suelen ocultar: la dependencia y explotación de los trabajadores en las factorías y plantaciones, así como la destrucción del medioambiente, en particular a través de la utilización masiva de pesticidas.

En los últimos 30 años se ha producido un enorme incremento de la productividad del zumo de naranja gracias en parte a un aumento de la densidad de las plantaciones. Debido a la necesidad de sobrevivir en un mercado altamente competitivo, se ha producido un proceso de concentración en todas las áreas de la cadena de producción del zumo de naranja.

Hoy en día, las compañías Sucocítrico Cutrale Ltda (Cutrale), Citrosuco S/A Agro (Citrosuco) Y Louis Dreyfus Commodities Agroindustrial S/A (LDC) controlan todo el negocio del procesado y la exportación del zumo de naranja en Brasil, Estas tres firmas controlan de manera efectiva el mercado global, proveyendo más del 50% del zumo producido a las más grandes compañías embotelladoras.

El daño medioambiental del zumo de naranja: los pesticidas

La naranja es una de las frutas a la que más pesticidas se le aplican de manera intensiva siendo que, de todos los productos que exporta Brasil, es la que mayor cantidad de pesticidas por hectárea requiere. Desde el año 2008 Brasil es el líder mundial en consumo de pesticidas, habiendo experimentado en la última década una expansión particularmente rápida (un 190% comparado con el incremento global del consumo del mismo, que ha sido de tan solo un 93%). 

El sector de la venta de pesticidas en Brasil es un gran negocio dominado por un puñado de firmas internacionales. Además, el tipo de pesticidas utilizados y vendidos en Brasil son particularmente nocivos, siendo que muchos de ellos han sido retirados del mercado en otros países por motivos de tipo medioambiental.

Desde el año 2007 el número de intoxicaciones por pesticidas se ha doblado llegando a 4.537 incidencias reportadas. Los accidentes relacionados con el uso de pesticidas ha aumentado en un 67% y la cifra oficial de muertos ha pasado de 132 a 206. Se estima que el número de casos que no han sido comunicados de manera oficial aumentaría estas cifras de manera considerable.

Los neonicotinoides son causantes de la muerte de las abejas

Por otra parte, a inicios de la pasada década se descubrió en Brasil la llamada “enfermedad verde”, una infección bacteriana del cultivo de la naranja. Este descubrimiento llevó a que se emplearan de forma masiva insecticidas neonicotinoides, los cuales se cree que son responsables de poner en peligro a las colonias de abejas existentes, tanto salvajes como domésticas. 

Estos pesticidas son empleados para matar a las abejas ya que se considera que son las responsables de transmitir la “enfermedad verde” a través de la polinización. Sin embargo, lo que finalmente ocurre es que los pesticidas terminan por matar a las abejas que son empleadas para polinizar los naranjos comerciales.

Violación de derechos humanos en la producción del zumo de naranja

El cultivo de la naranja es una labor de tipo intensiva. La fruta se recoge principalmente a mano y los recolectores a menudo viajan de una plantación a otra cosechando naranjas, caña de azúcar y otros productos dependiendo de la estación del año en la que se encuentren. Generalmente, trabajan por unos salarios muy bajos que nos les permiten llevar una vida digna. 

A ellos les toca soportar la peor parte de la ruda competición entre las grandes transnacionales del sector del zumo; su trabajo es muy exigente a nivel físico, está mal pagado, y no cuentan con protección legal.

Oficialmente, en las plantaciones de Brasil se trabajan 44 horas a la semana, y los trabajadores disfrutan de una hora para comer al día. No obstante, la presión sobre los trabajadores para que produzcan al máximo provoca que a menudo no disfruten de su hora de descanso para comer y que se les fuerce a trabajar más horas de las legalmente establecidas. 

Durante la cosecha, se espera que trabajen también los fines de semana. Las tarjetas utilizadas para fichar la hora de entrada y de salida del puesto de trabajo, muestran que durante varios años seguidos las trabajadoras solo han disfrutado de un día libre al mes.

Las fumigaciones con productos químicos se llevan a cabo muchas veces mientras los trabajadores están cosechando en los campos, lo que les provoca reacciones alérgicas y otros tipos de problemas en la salud. No se les instruye sobre como trabajar o manipular sustancias venenosas, ni tampoco se les forma en temas de higiene y seguridad en el trabajo. 

Los patrones no informan a los trabajadores de los peligros a los que están expuestos en sus puestos de trabajo ni les indican cómo tomar las precauciones necesarias. En cuanto al uniforme de trabajo adecuado para la protección de los trabajadores, o no se les provee de él o el que tienen no es el adecuado, y aunque a algunos trabajadores sí se les provee, las quejas por la mala calidad de los mismos es una constante.


Las fumigaciones con productos químicos se llevan a cabo muchas veces mientras los trabajadores están cosechando en los campos

Los autobuses o camionetas que transportan a los trabajadores a las plantaciones se encuentran en un estado ruinoso y a menudo ni siquiera están legalmente registrados. Normalmente los patrones transportan a los trabajadores hasta la plantación en sus propios vehículos, lo cual implica que en caso de accidente sólo el patrón es responsable ante la ley, y no las grandes transnacionales

El estudio muestra también como las mujeres son claramente discriminadas. Las datos extraídos de fuentes sindicales indican que los hombres que trabajan en las plantaciones suelen tener contratos indefinidos mientras que la mayoría de las mujeres trabajan con contratos temporales. 

En las factorías de LDC y Cutrale las fuentes sindicales informan de que muchas mujeres en estado de embarazo o con hijos/as a su cargo, han sido despedidas. Y por si la discriminación económica y laboral no fuera suficiente, las mujeres que trabajan en las plantaciones son también víctimas de ataques constantes, tanto psicológicos, como físicos y sexuales.

Fuente: http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Que-hay-detras-del-negocio-del

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