martes, 3 de noviembre de 2015

El lado oscuro de las almendras


La preocupación por la vida sana ha hecho que cada vez las personas sean más conscientes de lo que comen. En el último año, con el fitness en furor, tanto las redes sociales como los estantes de las librerías se han visto inundados por consejos, métodos y recetas que ayudan a llevar un estilo de vida más saludable.

La preocupación por la vida sana ha hecho que cada vez las personas sean más conscientes de lo que comen. En el último año, con el fitness en furor, tanto las redes sociales como los estantes de las librerías se han visto inundados por consejos, métodos y recetas que ayudan a llevar un estilo de vida más saludable.

Dentro de las recetas y alimentos recomendados, tanto por nutricionistas como por entrenadores, hay uno que se destaca por encima de los demás: las almendras. Por sus múltiples beneficios hoy son consideradas una especie de “superalimento”. Su consumo es promovido para prevenir enfermedades cardiovasculares, así como para mejorar el aspecto de la piel. Además, debido a su alta cantidad de proteínas, es la mejor aliada de las personas que sufren de ansiedad, porque calman el apetito.

Su leche, rica en vitaminas y minerales, también se ha posicionado como una alternativa para las personas que son intolerantes a la lactosa o desean perder peso. De hecho, un reciente reporte de la firma Nielsen, compañía evaluadora de consumo, arrojó que las bebidas lácteas tradicionales, que son dueñas del 78% del mercado, vieron una reducción de 1,6% de sus ventas en el último año. 

En cuanto al mercado de las bebidas alternativas, Nielsen muestra un crecimiento notable de la leche de almendras frente a la de soya, que era la dominante. Del 9,4% que tenía la de almendras el año pasado, pasó a tener un 25,8%, lo que indica un crecimiento de 166% frente al año anterior. Eso provocó que la participación en el mercado de la leche de soya decreciera.

Pero no todo lo que rodea a las almendras es bueno. La creciente popularidad de la semilla provocó que su precio se disparara, lo que incentivó a los agricultores a incrementar su producción. Para llevarla a cabo requiere una gran cantidad de litros de agua. De acuerdo con un informe realizado por el diario británico The Guardian, para producir tan sólo una semilla de almendra se necesitan entre 4 y 5 litros de agua. Es decir, que para producir una caja de leche de almendras de 350 ml, que contiene alrededor de 20 semillas, se necesitan 115 litros de agua.

Esta situación resulta más preocupante si se tiene en cuenta que el estado de California, en Estados Unidos, donde se producen alrededor del 82% de las almendras que se consumen en el mundo, está enfrentando una de las peores sequías de su historia. Ya varios científicos han advertido que un fenómeno de tal magnitud no se presentaba hace 1.200 años en esa región.

No obstante, esto no ha evitado que los agricultores estén sembrando cada vez más almendros. Pero a diferencia de otros cultivos, como el algodón y los vegetales, éstos requieren siempre mucha agua. Eso ha provocado una gran preocupación en otros cultivadores, porque aún en estado de emergencia los almendreros están utilizando la mayoría de las reservas de agua californianas.

Además, la demanda mundial por las almendras está afectando también a las abejas, que cada vez están en más riesgo. Para ser cultivados, estos árboles necesitan ser polinizados, lo que ha llevado a que California importe anualmente alrededor de 1,6 millones de colmenas. El problema es que los cultivos están cubiertos de pesticidas, lo que, según un artículo de la revista ambiental Mother Jones, está provocando un daño ambiental irreversible. El 25% de las colmenas están siendo afectadas por los insecticidas.

“Llevar abejas a un área llena de insecticidas es una receta para el desastre”, agrega Tom Philpott, escritor del informe.

Fuente: http://www.creadess.org/index.php/informate/sostenibilidad-socio-ambiental/consumo-responsable/36981-el-lado-oscuro-de-las-almendras

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