martes, 4 de agosto de 2015

12 trucos fáciles para comer sano sin encarecer tu lista de la compra


Hace algún tiempo tuve una conversación con mi amiga Sandra O. sobre los alimentos ecológicos y de lo difícil que se hace a veces comprarlos por los precios, pero que siempre que una se lo pueda permitir, merece la pena el esfuerzo.

Este asunto me dejó pensativa porque sé que hay muchas personas que aún piensan que comer sano es más caro porque implica comprar productos frescos variados y en algunos casos, semillas, frutos secos y productos que pueden encarecer la lista de la compra.

Pero vamos a desmentir esa creencia y después de este post vas a tener claro que comer sano no solo no es más caro, sino que además, a la larga, es más barato.

12 trucos fáciles para comer sano sin encarecer tu lista de la compra

Por supuesto, antes de hablar de ningún truco para comer sano sin arruinarse deberíamos tener en cuenta varias cosas:
¿Qué es para ti comer sano?

Hay personas para las que comer sano es seguir una dieta paleo, por lo que la carne y el pescado son esenciales en su lista de la compra.

Hay otras para las que los productos animales entran dentro de aquello a evitar a toda costa porque se inclinan por una alimentación vegetariana o vegana o aquellos que no pueden tocar (ni con un palo) algunos alimentos como el gluten o la lactosa, por lo que esto limita aún más sus listas de la compra.

Para mí por ejemplo, una dieta sana es aquella que se basa en productos lo menos procesados posibles, que a ser posible vienen de pequeños productores locales y son de temporada. Una alimentación principalmente basada en frutas, verduras, algunas legumbres, frutos secos, huevos, los lácteos que mi organismo me permite tomar de vez en cuando y en menor medida pescado y carne.

¿Sabes cuánto te cuesta realmente no comer sano?

Cuando te hago esta pregunta no me refiero solo a lo que gastas en la compra cuando escoges comidas precocinadas, bebidas azucaradas o alimentos super procesados.

Realmente te hablo de los costes para tu salud.

De la pesadez y la acidez de estómago, de los resfriados, los dolores de cabeza, los problemas de la piel, de la caída del pelo, del debilitamiento de las uñas, del estreñimiento, de la diabetes, el colesterol, la obesidad y de otras muchas cosas que con una buena alimentación podrías evitar.

Hay costes que no pueden ser medidos solo en términos económicos y aunque lo hicieras, estoy segura de que no comer sano, te seguiría saliendo más caro. ¿O es que ponerte enfermo no supone un gasto económico también?

Así que si aún piensas que comer sano puede ser más caro, con estos pequeños y simples trucos vas a dejar de ver ese gasto extra.


1. Compra en pequeñas cantidades o congela

Comprando en pequeñas cantidades evitarás que se te eche a perder nada y por lo tanto desperdiciarás menos. En caso de que no puedas por razones de tiempo, siempre puedes congelar. Muchas frutas y verduras se pueden congelar en su estado original, lo que además te permitirá contar con muchas de ellas cuando incluso hayan pasado de temporada.

Yo por ejemplo, cada vez que voy a casa de mis padres, me vuelvo con una buena bolsa de arándanos porque donde ellos viven hay una frutería donde los venden muy baratos porque los producen por la zona. Los congelo en bolsitas y suelo tener arándanos durante varios meses.

Lo mismo se puede hacer con otras muchas frutas y verduras como fresas, frambuesas, plátanos, col rizada, espinacas, etc.

2. Bebe agua

He perdido ya la cuenta de las veces que he hablado en el blog de la importancia de beber agua y pasar de bebidas azucaradas. Pero si estas razones no te bastan, la económica es un plus. El agua es bastante más barata.

Debemos considerarnos unos privilegiados porque abrimos el grifo y tenemos agua corriente y potable. E incluso en el caso de que no te guste el agua del grifo, existen opciones baratas y menos contaminantes que las botellas de plástico, por ejemplo las jarras con filtros purificadores.

Mis padres eran de los que compraban garrafas de agua porque el agua de su zona contiene mucha cal y sabe mal. Siempre tenían el piso lleno de garrafas de plástico con la molestia que eso suponía, el gasto y el tener que ir a comprarlas frecuentemente.

Así que les regalamos una jarra purificadora y alucinaron, sobre todo porque mi padre usó su kit de análisis del agua de la piscina para ver la calidad del agua al salir del grifo y al pasar por la jarra y se convenció. Además me dicen que han notado el ahorro económico.

3. Compra en los mercados y productores locales

No hay mejor sitio para comprar que las tiendas y productores locales. Ellos miman sus productos y a sus clientes habituales y suelen tener mejores precios porque se saltan a todos los intermediarios que se enriquecen a su costa.

Yo siempre que puedo compro en estas tiendas, es más, soy habitual en la frutería de Vicente.

4. Aprovecha los cupones, los descuentos y los "lotes"

Una cosa que me encanta de estas tiendecitas de barrio y puestos locales son los "lotes" que hacen del tipo: "lote para gazpacho", "lote para guiso", "lote para sopa", "lote para el cocido", etc.

También ahorrarás un buen pico si aprovechas los cupones de descuento, los puntos de tarjetas de afiliados de supermercados y las ofertas del tipo 2x1.

5. Compra productos de temporada

Comprar productos de temporada no solo hará que te ahorres unos euros en el gasto de la compra, sino que también hará que obtengas los alimentos con su aspecto, sabor y propiedades más óptimos.

Si no sabes bien qué productos son de qué temporada, te dejo aquí algunos imprimibles para ayudarte. Tan fácil como guardarlos en el móvil para cuando vayas a hacer la compra echarles un ojo.

6. Cultiva en casa

¿No te da rabia que te cobren en un supermercado uno o dos euros por un poco de hierbabuena, de menta, de cebollino o de albahaca?

A mí sí, sobre todo porque te obligan a comprar un montón que en la mayoría de los casos, si no congelas, se acaban echando a perder.

Por esto, una buena opción es cultivar en casa algunas hierbas aromáticas. Es fácil, barato, decorativo y encima te ahorrarás unos eurillos. Además de que hace mucha ilusión cuando tus plantitas empiezan a crecer y se ponen bonitas. (Perdona la calidad de la foto, pero está hecha con el móvil y es antigua ya).


Lo admito, yo soy de las que les habla a sus plantas. No les canto porque entonces se suicidarían, pero les echo piropos.

Y si te sobran al recolectar, siempre puedes picarlas y congelarlas con un poco de aceite de oliva, así siempre estarán listas para cocinar.



Yo tengo poco espacio en mi piso y además tengo dos gatos adictos a mordisquear plantas, por lo que esto es lo más que me puedo permitir. 

Pero si tú tienes la suerte de tener un jardín o una terraza, aprovecha y cultiva unos tomates, unos pimientos, unos aguacates o lo que sea. Mi madre, por ejemplo, cultivó el año pasado unos tomates cherry y unas guindillas increíbles en unas macetitas.

7. El tupper tu gran aliado

Si eres de los que tiene que comer en el trabajo a veces, usa el tupper. Así sabrás perfectamente que estás metiendo en tu estómago y ahorrarás mucho. Lo mínimo que ya uno se gasta comiendo en un bar o un restaurante son los 6 euros.

Hoy en día hay fantásticos kits para transportar la comida al trabajo con unos tuppers muy apañados. Yo por ejemplo tengo uno muy parecido a esta bolsa porta alimentos donde llevo mi comida cuando me quedo en el colegio.

Por cierto, que si no lo sabes, hay una sección en el blog donde podrás encontrar todas aquellas recetas que son geniales para llevar en el tupper al trabajo. La puedes encontrar en Tupper Sano.

8. Planifica tus comidas

A primera vista, ponerse a planificar las comidas de toda la semana es un rollo. No nos engañemos, por mucho que nos guste cocinar, hacer lo mismo todas las semanas puede llegar a ser desesperante. Sin embargo, merece el esfuerzo.

Planificar tus comidas tiene varias ventajas:

Ganas tiempo durante la semana porque cocinas uno o dos días y el resto solo tendrás que descongelar y calentar.

Ahorras dinero porque comprarás en función de lo que vas a cocinar y por lo tanto vas a evitar que se te estropeen alimentos en la nevera.

Ahorras electricidad, gas y agua. Y teniendo en cuenta cómo se están poniendo estos suministros, más nos vale buscar formas de ahorrar en ellos.

Te ahorras quebraderos de cabeza durante la semana.

9. Guisos

Los guisos, pucheros, sopas, cremas y cocidos son de los mejores inventos de la humanidad. Se pueden combinar verduras, legumbres, semillas y si no eres vegetariano, carnes y pescados.


Se cocinan muy fácilmente con algo tan barato y simple como una olla a presión. No requieren de mucha atención y sale cantidad suficiente como para congelar para varios días. Un chollo, vamos.

10. No vayas a comprar cuando tengas hambre


Parece una estupidez, pero si vas con hambre es más que probable que cojas productos dulces y procesados porque tu cerebro te estará demandando energía. Mejor ve a hacer la compra cuando hayas comido, así evitarás la tentación.

11. Haz una lista y cíñete a ella

Antes de salir a hacer la compra y una vez que has planificado tus platos semanales, haz la lista de la compra y cíñete a ella. Si tienes claro qué tienes que comprar irás directamente a buscarlo y no deambulando por los pasillos o estanterías de la tienda a ver si te llega la inspiración, porque te aseguro que la inspiración puede tener la forma de un antojo poco sano y más caro.

12. Haz sustituciones inteligentes

Una vez me decía un amigo que tomar proteínas por la noche era difícil porque comprar carne o pescado para cada noche era un asalto a su cartera.

¿Se supone entonces que el que es vegetariano no toma proteínas porque no come ni carne ni pescado?

Hay muchas maneras de sustituir la carne y el pescado por otros ingredientes más económicos y con un buen aporte de proteínas: yogur griego, almendras, queso fresco, semillas de chía y de cáñamo, canónigos y berros, algas, brotes de soja germinados, tofu, seitán, edamame, hummus, huevos o quinoa entre otros.

Investiga por la red porque hay muchas opciones para tomar proteínas sin tener que gastarte una fortuna en filetes o pescado.

Estoy segura de que si pones en práctica estos pequeños trucos vas a conseguir comer sano sin arruinarte. Es más, verás que ahorras en la compra.

¿Tú tienes algún truco para ahorrar a la vez que comes sano? Cuéntamelo en los comentarios. Y si te ha gustado el post, presiona uno de los botnes laterales y ¡comparte!

Yo además voy a compartir contigo un super abrazo.

Fuente: http://salud.facilisimo.com/blogs/nutricion/12-trucos-faciles-para-comer-sano-sin-encarecer-tu-lista-de-la-compra_1113165.html

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